Ganar dinero con trastos: adónde llevar los muebles viejos del apartamento y quién lo hará por usted
Deshacerse de los muebles viejos del apartamento no es tan complicado. Todo lo que necesita hacer es desmontarlos, sacarlos a la calle y cargarlos en el coche. Pero el dilema es: ¿a dónde llevarlos? Para dejar mesas y sofás viejos en un vertedero municipal, hay que pagar una cantidad considerable; además, el vertedero más cercano puede estar a cientos de kilómetros. Tirarlos en un callejón apartado tampoco es gratuito: esta infracción del orden público conlleva una multa. Sin embargo, existen alternativas: si las utiliza, no solo se librará de objetos innecesarios, sino que también podrá ganar algo de dinero.

Opción 1: venderlos «tal cual»
Como muestra la práctica, incluso los muebles en muy mal estado no tienen por qué ir al reciclaje: rápidamente encuentran nuevos dueños. Lo importante es no intentar vender un sillón hundido al precio de un sofá nuevo. Lo que usted considera un trasto, otras personas pueden repararlo (retapizarlo con tela nueva, pintarlo, decorarlo) y darle un nuevo uso.
Las piezas antiguas y de colección pueden ofrecerse a amantes de lo vintage. En ese caso, el precio pasará de dos o trescientos “por el café y el bollo” a varias decenas de miles. Por supuesto, cuanto mejor se conserven los muebles, más ofrecerán por ellos.
La forma más sencilla de encontrar posibles compradores es mediante estos métodos:
- Colocar un anuncio en la puerta del portal sobre la venta de muebles viejos: seguramente algún vecino se interesará y así resolverá el problema.
- Publicar un anuncio en el periódico local: aunque Internet está cada vez más presente en nuestras vidas, las personas mayores aún prefieren informarse a través de la prensa escrita.
- Publicar un anuncio en plataformas como «Avito» o «Yula». Es recomendable añadir fotos para que la gente vea el estado real de los muebles y no pierda el tiempo ni usted ni ellos.
- Comentar a todos sus conocidos, de palabra y mediante redes sociales, que planea vender muebles viejos. Aunque ellos no los necesiten, quizá conozcan a alguien que siempre soñó con hacer decoupage en una mesita exactamente así o con poner en su casa de campo ese aparador del que usted ansía deshacerse.
Opción 2: entregarlos para reciclaje
No importa de qué material estén hechos los muebles: siempre hay un lugar donde entregarlos. Eso sí, es poco probable que pueda deshacerse de todo a la vez: armarios, mesas y sillas. Antes de llevar los objetos al punto de recogida de materiales reciclables, debe desmontarlos (literalmente, en piezas pequeñas) y clasificarlos.
- Las partes metálicas —bisagras, goznes, resortes y demás— deben colocarse por separado. Si es posible, también conviene separar por tipos de metal: acero común (ferroso), cobre, aluminio, acero inoxidable.
- Todo lo que esté hecho de madera (brazos de sofás, puertas, fondos y laterales de armarios, tapas de mesas) también debe entregarse por separado para su reciclaje. Dado que después del procesamiento se fabricarán briquetas y gránulos para calefacción, será necesario retirar la tapicería de tela y la espuma.
- Los muebles de plástico tendrán una segunda vida en forma de sacos de construcción, bolsas de basura y tuberías de alcantarillado. Para su uso como material reciclable también es importante la ausencia de impurezas extrañas.
- En algunas ciudades también aceptan trapos; a esos puntos de recogida se les puede ofrecer tela de tapicería, pero por lo general no queda mucha, por lo que no es rentable transportarla a ningún lado. Es mucho más sencillo sacar los residuos al contenedor común; la ley no lo prohíbe.
Si usted no se propone ganar dinero y se alegrará simplemente de deshacerse de los muebles viejos, puede ofrecérselos a fundaciones que ayudan a personas de bajos recursos y a damnificados por desastres naturales; en una situación de crisis, lo que a usted le parece basura les será de gran utilidad. Otra opción es hablar con los trabajadores de una obra cercana. Lo más probable es que en su caseta de obra falten una mesa, sillas o un sofá.



Todo correcto. Hay algo — pero no me ha dado tiempo y además depende de la ciudad…