¿Por qué se lavan las ventanas con amoníaco y se puede hacer?
El amoníaco, también conocido como espíritu de amoníaco, se usa no solo con fines medicinales, sino también en el hogar. Con él se eliminan manchas en la ropa y se blanquea la ropa de cama que ha perdido color. Además, resulta muy eficaz lavar ventanas con amoníaco. Para ello, el preparado farmacéutico se diluye con agua y se pulveriza sobre el cristal. Al cabo de 1–2 minutos, la suciedad se desprende fácilmente de la superficie y se retira sin esfuerzo con un paño suave.

Amoníaco para limpiar ventanas
En condiciones normales, el amoníaco es un gas incoloro de olor penetrante, un compuesto químico de nitrógeno e hidrógeno con fórmula NH3. También se le llama 'aire alcalino'. En la venta libre, lo más común es encontrar una solución acuosa de amoníaco al 10% (espíritu de amoníaco). Justamente este se puede utilizar para limpiar ventanas. Un frasco pequeño bastará para limpiar 3 o 4 ventanas.
La principal ventaja del amoníaco frente a los productos de limpieza domésticos es que no genera espuma, la cual tarda mucho en retirarse. A la vez, disuelve eficazmente ácidos, grasa y residuos orgánicos (restos de hojas, telarañas, huellas de insectos). Al usar la solución, no es necesario frotar el cristal, ya que la suciedad se elimina con un leve movimiento de la mano.
Cómo diluir el amoníaco: 3 opciones de solución
Con amoníaco se pueden elaborar varios tipos de limpiador para ventanas. Hay que tener en cuenta el grado de suciedad del cristal y la cantidad de residuos en el marco, el alféizar y la cornisa.
Opciones de soluciones:
- Para limpiar toda la ventana, incluyendo plástico, piezas metálicas y cornisas. Si no solo el cristal está sucio, sino también todos los elementos de la ventana, es mejor diluir el amoníaco en un gran volumen de agua: 5 ml en 5 l.
- Para eliminar la suciedad intensa. En caso de suciedad incrustada, se utiliza una solución concentrada: por cada 1 l de agua se añaden 2 cucharadas soperas de amoníaco. No solo elimina la suciedad de la ventana, sino que también ayuda a limpiar las piezas metálicas del óxido y los óxidos.
- Para limpiar y prevenir la adherencia de suciedad. Para no solo limpiar la ventana, sino también prevenir que se ensucie rápidamente, se añade glicerina a la solución. Primero hay que diluirla a partes iguales con agua y luego añadir unas gotas de amoníaco. Las proporciones son las siguientes: 150 ml de glicerina, 150 ml de agua y 4 gotas de espíritu de amoníaco. Tras la limpieza, se forma una película invisible en el cristal que no solo repele la suciedad, sino que también evita la formación de hielo en invierno.
Para que los componentes de la solución se mezclen bien, se recomienda verterla en una botella de plástico y agitarla durante 1-2 minutos. Después, puede colocar el rociador en el cuello y proceder inmediatamente a lavar las ventanas. También puede verter la solución en un recipiente y usar un paño, según le resulte más cómodo.
¡Está terminantemente prohibido añadir cloro, bicarbonato de sodio o detergentes en polvo al limpiador con amoniaco!
Instrucciones para lavar ventanas
El procedimiento para lavar ventanas con amoniaco es estándar. Debe elegir un día nublado sin lluvia, para que el producto no se seque demasiado rápido y tenga tiempo de actuar. Luego, prepare el siguiente equipo:
- un recipiente con la solución limpiadora (un balde o una botella con rociador);
- una escoba;
- esponjas de espuma, paños suaves;
- periódicos;
- una escalera de tijera o un taburete estable.
Instrucciones para lavar ventanas con solución de amoniaco:
- Retire las cortinas y las persianas.
- Barra las telarañas y la suciedad, comenzando desde la parte superior del perfil (marco de la ventana) hasta la cornisa.
- Con un paño húmedo, elimine la suciedad superficial, actuando de la misma manera, de arriba hacia abajo.
- Aplique la solución en la ventana y déjela actuar durante 1 minuto, luego enjuague con agua.
- Pula el vidrio con periódicos o paños suaves.
Con esto, el trabajo principal está hecho. Solo queda lavar las cortinas y limpiar las persianas. Si aún queda solución de amoniaco, puede usarla para limpiar otras superficies de vidrio: frentes de muebles, mesas, espejos y vajilla.
Lavar ventanas con amoniaco es sencillo, económico y seguro para personas alérgicas. El producto se puede adquirir fácilmente en una farmacia y cuesta muy poco (aproximadamente 0,35 € por frasco). El olor fuerte apenas se nota durante la limpieza y desaparece sin dejar rastro después.



