Caqui frito en tostada. Delicioso y rápido, y los invitados pensaron que era salmón
Seguro que le gusta el caqui y disfruta comiéndolo. Pero, ¿ha probado el caqui frito en sándwiches? Si no es así, hoy le enseñaré a preparar este plato sencillo y, al mismo tiempo, poco común.
La ventaja de estos sándwiches es que resultan dulces, sabrosos, saciantes y mucho más saludables que los pasteles y pastas que uno tiende a comprar en la tienda. Sin embargo, tienen un inconveniente: una vez que los pruebe, querrá prepararlos a diario.

Elegir el caqui adecuado
El caqui se presenta de diversas formas. No solo en sabor, sino también en firmeza. La mayoría de mis conocidos tienen una falsa asociación: piensan que lo que se fríe no debe estar blando bajo ninguna circunstancia. De lo contrario, se deshará en la sartén y podrá olvidarse de los sándwiches. Por eso, al ir a la tienda, eligen las frutas menos maduras, cometiendo un gran error. El caqui duro (es decir, inmaduro) no tiene un sabor agradable. Es demasiado astringente, a veces sin el más mínimo indicio de dulzor. Al freírlo, no ocurrirá ninguna magia; al contrario, su pulpa adquirirá un aroma desagradable y resultará completamente incomible.
El caqui adecuado para los sándwiches debe estar completamente maduro. Pero no debe ser gelatinoso, sino firme (en la medida de lo posible). Si tiene opción, es preferible elegir variedades como la 'Korolek' y la 'Chocolate', ya que su sabor se realza mejor después de freírlas.
Tenga en cuenta que las frutas demasiado maduras no sirven para nuestro propósito: primero, tienen una estructura demasiado delicada, incluso líquida, y segundo, son demasiado dulces y el azúcar de su pulpa no se caramelizará durante la cocción, sino que se quemará y carbonizará.
El tamaño de la fruta, en cambio, no tiene importancia. Si lo desea, elija frutas grandes; si prefiere, coja las más pequeñas.
Receta
Así que, ha comprado el caqui, lo ha llevado a casa, lo ha lavado y lo ha puesto en la mesa. Es hora de empezar a preparar los sándwiches. Además de la fruta, necesitará:
- Pan de trigo blanco con miga esponjosa, cortado en rebanadas de unos 8 mm de grosor y tostado en una tostadora o dorado por ambos lados en una sartén. Pero no lo convierta en una galleta salada; su objetivo es obtener una fina corteza.
- Queso de salmuera blando, como feta o adigué.
- Opcionalmente: ramitas de albahaca fresca para decorar y miel.
También necesitará una sartén grill o una parrilla eléctrica. Ahí es donde freiremos el caqui. Es difícil conseguir el mismo efecto en una sartén normal: el fondo se calienta de manera desigual y, además, es plano, no acanalado.
Cabe señalar que no es necesario engrasar la superficie de la parrilla con aceite. Si lo hace, el sabor de la fruta cambiará para peor (por esta misma razón, el caqui nunca se fríe en aceite como las papas).
Al comenzar la preparación, lo primero que debe hacer es encender la parrilla eléctrica o colocar la sartén en la estufa. Mientras se calienta, tendrá tiempo de cortar el caqui en rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor. Hágalo con un cuchillo afilado de hoja fina; para «trocear» estas frutas, un cuchillo filetero es ideal.
Luego, todo es sencillo:
- Coloque el caqui en la parrilla o sartén
- Espere a que aparezcan bonitas rayas doradas.
- Retire los trozos cocidos de la parrilla y póngalos en un plato. Para que no se deshagan, levántelos pasando la espátula a lo largo de las estrías del fondo de la sartén.
Ahora solo queda montar los sándwiches con los ingredientes preparados:
- Unte el queso en las rebanadas de pan preparadas.
- Coloque el caqui encima.
- Si prefiere algo más dulce, añada un poco de miel por encima.
- Decore cada sándwich con hojas de albahaca.
Eso es todo, ya puede disfrutar de un sabor único, incomparable y tan divino.
Puede acompañar los sándwiches de caqui con té negro sin azúcar, ya sea normal o con bergamota.
Estos sándwiches deben prepararse justo antes de servir. Así, la corteza del pan se mantendrá crujiente, el queso no se resecará y el caqui no se encogerá, conservando un aspecto apetitoso.







Qué interesante, ¡debería probarlo!