¿Cómo congelar calabacines frescos para el invierno en el congelador casero?
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La congelación es un método sencillo y eficaz de conservación que preserva las vitaminas y los oligoelementos beneficiosos que tanto necesita el organismo en invierno. Con la aparición de los congeladores, ya no es necesario enlatar verduras, bayas y frutas para el invierno. Existen muchas recetas para congelar calabacines frescos en el congelador para el invierno. Este producto semielaborado se utiliza para preparar sopas, estofados, salsas, tortitas, así como primera comida para bebés. Después de todo, un calabacín recogido en verano de su propio huerto y congelado es mucho más saludable que una verdura fresca comprada en invierno en el supermercado.

Selección de calabacines para la congelación
El calabacín es un producto hipoalergénico y bajo en calorías que influye positivamente en el sistema digestivo, ayuda a eliminar desechos y toxinas, y además tiene un sabor agradable y suave que combina perfectamente con carne, pollo y pescado.
Para congelar sirve cualquier calabacín: grandes, pequeños, jóvenes o completamente maduros. Lo importante es que estén maduros y frescos, preferiblemente recién recogidos del huerto.
Al elegir ejemplares para conservar en invierno, hay que recordar que las verduras jóvenes contienen mucha agua, mientras que las demasiado maduras tienen una piel gruesa y semillas grandes que habrá que retirar.
Cada verdura debe examinarse cuidadosamente y apartar aquellos ejemplares con daños evidentes en la piel o signos de moho. Este producto no es adecuado para congelar, especialmente si se planea usar como primera comida para bebés.
¿En qué es mejor congelar?
Para almacenar verduras en el congelador se puede usar cualquier recipiente que resista la exposición prolongada a bajas temperaturas:
- bolsas de vacío especiales;
- moldes de silicona;
- contenedores de plástico para alimentos de 250 ml o 500 ml.
Los recipientes y bolsas deben estar limpios y secos. De la bolsa hay que tratar de extraer todo el aire sobrante.
Como recipiente para congelar en casa no se deben usar recipientes de vidrio ni bolsas muy finas. El vidrio puede romperse y el polietileno muy fino, después de congelarse, se vuelve quebradizo y se deshace.
Conviene pegar una etiqueta en el recipiente o bolsa indicando el nombre de la verdura, el método de preparación y la fecha. Tras varios meses en el congelador, las conservas de verduras del mismo color se vuelven similares entre sí, por lo que sin una etiqueta es difícil distinguir dónde está el calabacín salteado y dónde el escaldado.
Preparación para el almacenamiento
Antes de congelar los calabacines, hay que prepararlos correctamente:
- cortar los dos extremos, eliminando el lugar de crecimiento de la flor y el pedúnculo;
- lavar en agua fría;
- secar con una toalla de papel o un paño de algodón.
Al congelar calabacines jóvenes, no es necesario pelarlos. Las frutas demasiado maduras deben pelarse y quitarse las semillas junto con la pulpa adyacente.
Los calabacines así preparados se cortan según el método de congelación elegido: en tiras, cubos o rodajas, y se trituran con un rallador o una batidora.
Congelación en rodajas
Los calabacines congelados en forma de rodajas o láminas son perfectos para preparar guisos y sándwiches calientes. Se pueden freír en rebozado y servir con hierbas como plato aparte.
Muchas amas de casa prefieren escaldar las verduras durante 3-5 minutos en agua hirviendo antes de congelarlas. Gracias a este tratamiento, la fruta conserva mejor el color y el sabor después de descongelarla. Sin embargo, los expertos afirman que no es necesario escaldarlas en absoluto, y que las verduras frescas que no han sido sometidas a tratamiento térmico contienen más nutrientes. La elección del método depende de las preferencias y gustos personales.
Receta para congelar calabacines en rodajas:
- las verduras jóvenes con piel se cortan en rodajas de unos 5 mm de grosor;
- en una cacerola honda se vierte agua limpia y se lleva a ebullición;
- las rodajas se sumergen en agua hirviendo durante 3-5 minutos;
- las rodajas de calabacín se colocan en un colador para que escurra el exceso de líquido;
- se secan extendiéndolas sobre un paño de cocina;
- se congelan parcialmente las rodajas, colocándolas en una sola capa sobre un plato o bandeja para que no se peguen;
- se colocan las piezas en bolsas individuales y se guardan en el congelador.
Si no se quiere escaldar, se deben espolvorear las frutas cortadas con sal y, después de unos minutos, retirar el líquido que haya salido con un paño, y luego ponerlas en bolsas para congelar. En invierno, antes de preparar el plato, no es necesario descongelar esas rodajas.
Dados de calabacín
La congelación en forma de cubos o barras es útil para preparar sopa de verduras o puré, guisos, salteados, estofados y otros platos saludables. Esta preparación se hace de la siguiente manera:
- Las verduras se pelan y se les quitan las semillas grandes.
- Se cortan en cubos y se colocan en un bol.
- Se espolvorean los cubos con un poco de sal y se dejan reposar media hora para que suelten el jugo.
- Después, los cubos se secan con un paño de algodón, se colocan en bolsas al vacío y se meten en el congelador.
Calabacín rallado para tortitas
Una excelente preparación para hacer tortitas de verduras, crema de calabacín o caviar son los calabacines rallados con un rallador o procesador. En este caso, es mejor usar un calabacín maduro y grueso, ya que su pulpa contiene menos jugo y más fibra en comparación con una verdura joven.
- El calabacín se pela y se le quitan las semillas, dejando solo la pulpa limpia.
- Los trozos preparados se rallan con un rallador o se pasan por un procesador de alimentos con un accesorio especial.
- La masa obtenida se coloca en una cacerola y se exprime bien para eliminar el líquido que se haya desprendido.
- Se distribuye en porciones en bolsas.
Al calabacín se le puede añadir zanahoria rallada, ajo y hierbas picadas. Antes de usar, la masa se descongela, se vuelve a escurrir el exceso de agua y solo entonces se añaden los ingredientes necesarios para preparar el plato deseado.
Puré de calabacín para el invierno
Este método de congelación sin duda les gustará a las madres jóvenes que quieran deleitar a sus pequeños con verduras saludables y sabrosas en invierno.
- El calabacín, pelado y sin semillas, se corta en cubos pequeños y se hierve hasta que esté casi cocido.
- Las verduras cocidas se colocan en un colador para que escurra el exceso de agua.
- Luego, se trituran con una batidora hasta obtener una consistencia de puré.
- La masa resultante se vierte en pequeños recipientes y se coloca en el congelador.
Esta congelación se puede almacenar en forma de cubitos de hielo en una bolsa de plástico para alimentos. Para ello, en lugar de un recipiente, se utiliza un molde de silicona para hornear galletas, se llena con la masa de calabacín y se coloca en el congelador. Una vez que el puré se haya congelado bien, los cubitos de hielo resultantes se sacan del molde y se guardan en una bolsa.
Calabacines para rellenar
Calabacines rellenos de carne o verduras con una crujiente costra de queso: ¿qué puede ser más sabroso, especialmente en invierno? Para esta preparación son adecuados los ejemplares grandes y maduros.
La receta para congelar es muy sencilla:
- Los calabacines se cortan en forma de anillos de unos 2,5 a 3 cm de grosor, en forma de barcos o de vasitos; lo importante es que la forma sea adecuada para rellenarlos.
- De cada pieza se retiran las semillas con la pulpa adyacente.
- Se congelan durante dos horas, colocándolos en una bandeja o plato plano.
- Las piezas congeladas se guardan en bolsas (una bolsa por cada vez).
En invierno, solo quedará sacar la preparación, descongelarla un poco, rellenarla y hornearla.
Calabacines salteados para el invierno
Para quienes quieran tener siempre a mano una preparación para una cocina rápida, es adecuada la receta de congelar calabacines salteados:
- Los calabacines jóvenes se cortan en rodajas.
- Las rodajas se sazonan con sal y pimienta, se rebozan en harina o pan rallado.
- Se fríen por ambos lados en aceite vegetal.
- Las rodajas fritas se colocan sobre una servilleta o papel de hornear para eliminar el exceso de grasa.
- Antes de guardarlas en el recipiente, las rodajas se congelan por separado, colocándolas en una bandeja. De lo contrario, toda la congelación se pegará.
Las rodajas fritas se almacenan en un recipiente de plástico. Es recomendable separar las capas con plástico, papel de aluminio o papel de hornear.
El resultado es un plato casi listo. Antes de consumirlo, se saca la congelación del congelador, se coloca en un plato y se calienta en el microondas.
Es importante recordar que las verduras no se pueden volver a congelar, y las descongeladas deben consumirse en el plazo de un día. Si se elige un producto de calidad y se siguen las reglas básicas, los calabacines pueden conservarse en el congelador hasta la próxima cosecha.







