Secretos de la felicidad danesa al alcance de todos: la filosofía Hygge
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El concepto de «hygge» se hizo conocido en todo el mundo gracias al danés Mike Viking. Durante mucho tiempo dirigió el Instituto de Investigación de la Felicidad, fundado por él mismo, y escribió un libro sobre cómo alcanzar el más alto grado de satisfacción con la vida. Su obra se convirtió casi de inmediato en un éxito de ventas.

Hygge: ¿qué es exactamente?
En noruego, la palabra hygge se refería al bienestar, pero al llegar al danés adquirió un significado propio y único que no se puede expresar con palabras. Sin embargo, se puede sentir, ya que es todo un cóctel de emociones. Entre sus ingredientes están la alegría, la tranquilidad y la comodidad. Los daneses añaden hygge a casi cualquier palabra para indicar que está relacionada con la cercanía de los seres queridos, el tiempo de ocio sereno o la seguridad.
El concepto de hygge no está relacionado en absoluto con la riqueza y el lujo. Más bien alude a un estado de ánimo y a la atmósfera de un lugar concreto, no a la decoración exterior.
Reglas para quienes desean encontrar la felicidad dentro de sí mismos
La filosofía hygge se parece poco a otras enseñanzas. No tiene reglas estrictas que deban seguirse al pie de la letra, ni nada que pueda herir los sentimientos de una persona o hacerla salir de su zona de confort. Todo lo contrario: quien decide ser feliz debe seguirse a sí mismo, a sus deseos y necesidades, pensamientos y aspiraciones.
Sin embargo, los daneses han redactado 8 reglas que servirán como «estrella guía» al comienzo del camino hacia la armonía y el bienestar.
1. Un interior acogedor
La decoración adecuada del hogar y la oficina suele ser de estilo minimalista:
- Las paredes y el techo están pintados en tonos pastel (beige, gris, blanco lechoso, crema claro, azulado o ligeramente rosado).
- Los muebles no abarrotan las habitaciones: hay justo los necesarios para una existencia cómoda. Todo lo superfluo se tira, se regala o simplemente no se compra desde el principio.
- La iluminación es suave, no cansa la vista. Las velas reales o su imitación son bienvenidas, al igual que una chimenea, ya sea de leña o eléctrica.
- Los elementos del interior están hechos de materiales naturales: lino, madera, arcilla, piedra, lana.
Al diseñar, hay que tener en cuenta lo cómodo que será para las personas estar en ese espacio a diario.
2. Compartir tiempo con seres queridos
Padres, amigos, familiares cercanos: son esas personas con las que uno puede ser uno mismo. Y cuanto más a menudo una persona logra 'quitarse la máscara', más feliz se siente, por lo que no se debe descuidar la comunicación. No es necesario invitar a los invitados a casa: se puede quedar con un grupo en una cafetería, pasear por el bosque, ir a una exposición o simplemente charlar sentados en un parque. Lo principal es que todos disfruten del momento. Si, en lugar de empaparse del ambiente que lo rodea, una persona se distrae con asuntos ajenos, responde constantemente llamadas telefónicas o piensa en las próximas reparaciones, no podrá alcanzar ese estado de felicidad y relajación al que aspira.
3. Comida deliciosa
Últimamente se ha puesto de moda limitarse en los placeres culinarios, pero las dietas no contribuyen a la felicidad. Nadie dice que haya que olvidarse de la ensalada de zanahoria y comprar solo chocolate, pero un par de veces a la semana vale la pena darse un capricho con algo increíblemente aromático, que estimule las papilas gustativas y provoque el deseo de comérselo todo hasta el último bocado. Para algunos, ese plato será una tarta de naranja; para otros, patatas fritas con salsa picante.
4. Actividad física
Al elegir entre viajar en metro o caminar, se debe preferir lo segundo. Estar al aire libre y moverse activamente oxigena el organismo, reduce el estrés y proporciona placer. Si se trata de tiempo libre, vale la pena dedicarlo al deporte: esquiar, montar en bicicleta. Para las personas mayores con problemas de salud, es adecuada la marcha nórdica.
5. Ropa cómoda
Si la ropa es demasiado ajustada o demasiado holgada, si el calzado lastima y el suéter 'pica', a una persona le resulta difícil relajarse. Todos sus pensamientos se centran en cambiarse lo antes posible. Por eso, una de las reglas clave es usar ropa cómoda. Esta no debe entorpecer los movimientos ni dificultar la respiración, ni provocar sobrecalentamiento o enfriamiento del cuerpo.
6. Pasatiempos y aficiones
No importa lo que haga una persona, si le gusta. Baile, bordado, juegos deportivos, modelismo, dibujo: cualquier pasatiempo permite estar a solas con los propios pensamientos, desahogar las emociones y encontrar una sensación de calma.
7. Placeres simples
Aunque alguien sueñe con unas vacaciones en islas lejanas, disfrutará de un paseo por un parque urbano. Estos pequeños placeres no requieren inversión de dinero ni grandes esfuerzos, pero aun así hacen feliz a la persona.
8. Sentido de la medida
Siguiendo la filosofía hygge, no hay que olvidar el sentido de la medida: si una taza de chocolate caliente puede brindar alegría, diez tazas consumidas en un corto período de tiempo afectarán negativamente la salud. Un día de descanso permitirá recuperarse de la jornada laboral, mientras que una semana de ocio hará sentirse agotado.
Por cierto, Meik Wiking en su libro llamó a los objetos del «kit de emergencia hygge». Estos incluyen una deliciosa mermelada y té, una manta acogedora, un libro interesante, varias buenas películas, calcetines cálidos y una bufanda, un álbum de fotos y música favorita. Todo lo mencionado será útil si necesita relajarse y olvidarse de algo malo.








