¿Cómo congelar acedera para el invierno y qué hacer si no hay espacio en el congelador?
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La acedera es una planta perenne poco exigente que muchos cultivan en casas de campo y terrenos. Sus hojas jugosas tienen un sabor original «agrio» y contienen muchas vitaminas y minerales necesarios para mejorar la digestión y mantener el sistema inmunológico. Por eso, las amas de casa previsoras intentan congelar acedera para el invierno o preparar las verduras de alguna otra manera, ya que existen muchas opciones. La acedera congelada se conserva perfectamente hasta la nueva cosecha, lo que significa que durante todo el año se pueden cocinar sopas, hacer guarniciones y hornear pasteles con relleno verde, recordando el verano.

Selección de acedera para congelar
Con la llegada de los congeladores, muchos han comenzado a abandonar la conservación tradicional en frascos. Es comprensible: ¿para qué complicarse con la esterilización cuando afuera hace un calor insoportable, si es mejor cortar el producto en trozos y dejarlo en el congelador? Además, las vitaminas se conservan mejor sin tratamiento térmico.
Casi todas las verduras y frutas soportan bien la congelación, y la acedera no es una excepción. Esta planta contiene sales minerales, flavonoides, caroteno, vitaminas C, K, PP, B1, B2, y tras la congelación, el conjunto de nutrientes permanece sin cambios. Lo principal es elegir verduras de calidad y procesarlas correctamente.
La acedera es una planta perenne. Las primeras hojas verdes aparecen a principios de junio. Tan pronto como se fortalecen y acumulan las reservas necesarias de nutrientes, se puede comenzar la preparación. No se debe esperar a que las hojas crezcan hasta el tamaño de una bardana y cambien de color a verde oscuro: junto con el aumento de masa, también aumenta el contenido de ácido oxálico, cuyo consumo excesivo no es recomendable.
No todo el mundo tiene la oportunidad de cultivar sus propias verduras para la preparación. La única solución es ir al mercado o a una tienda de verduras. Al comprar, vale la pena prestar atención a varias señales.
¿Cómo elegir la acedera?
- Las hojas deben ser frescas, de color verde brillante, firmes y elásticas al tacto.
- Una hoja rasgada desprende un aroma específico ligeramente ácido.
- Las verduras están secas, no rociadas con agua.
- Se dejan tallos de al menos 3 cm.
No vale la pena comprar acedera si las hojas tienen manchas oscuras o claras. Es probable que esta planta haya sido fertilizada incorrectamente o tratada con productos químicos contra parásitos. También se debe rechazar las verduras con hojas muy polvorientas, ya que el polvo penetra en los tejidos de la planta y estropea el sabor del producto.
Preparación para la congelación
Es necesario proceder inmediatamente a la congelación de la acedera, tan pronto como se recoja del huerto o se traiga del supermercado. Antes de congelar la planta en el congelador, hay que prepararla adecuadamente.
El proceso de preparación se divide en varias etapas:
- Hay que revisar cuidadosamente las hojas, apartando las marchitas, las que tienen daños evidentes o una coloración desigual. Separar la basura y las malas hierbas que hayan podido entrar accidentalmente en el manojo.
- Lavar las verduras varias veces en abundante agua. Para ello, coja un recipiente de plástico, llénelo de agua fresca y sumerja las hojas en ella. Lave suavemente las verduras con las manos y colóquelas en un escurridor. Vierta agua limpia y vuelva a lavar la acedera.
No se deben dejar las verduras en agua durante mucho tiempo, ya que las hojas se volverán acuosas.
- Las hojas lavadas se colocan sobre una toalla para que se sequen. Si la acedera no se seca bien, la preparación contendrá demasiada agua.
- Se corta la verdura en tiras finas o en cuadrados, según convenga. Al cortar, preste especial atención a los tallos. Si son gruesos y duros, es mejor desecharlos. Los tallos finos y frescos no estropearán la preparación; puede picarlos junto con las hojas.
Una vez preparada la verdura de esta manera y elegido uno de los siguientes métodos de congelación, puede empezar a trabajar.
¿Cómo congelar correctamente la acedera para el invierno?
Existen varias formas de congelar la acedera en el congelador. La elección del método depende del tamaño del congelador, la cantidad de producto a procesar, el uso previsto de la preparación y las preferencias personales.
En bolsas
Para almacenar la acedera en el congelador, resulta práctico utilizar bolsas de plástico para alimentos. Pueden ser normales o con cierre «zip-lock».
Las hojas cortadas en tiras finas se colocan en una bolsa de plástico seca, se presionan ligeramente con las manos para eliminar el exceso de aire, se atan con dos nudos o se cierran y se colocan en el congelador.
Conviene pegar en la bolsa una etiqueta con la inscripción «acedera» para no confundirla con otras hierbas en el futuro, e indicar el año de congelación. No es necesario especificar el día y el mes, ya que la verdura puede conservarse hasta la próxima cosecha.
En recipientes desechables
Si el espacio del congelador lo permite, en lugar de bolsas se pueden utilizar recipientes de plástico desechables de 250 ml o 500 ml. La verdura picada se coloca en el recipiente, se cierra con la tapa y se coloca en el congelador.
En forma de cubitos de hielo
Es muy práctico congelar la verdura en cubitos individuales. Para ello se utilizan moldes de silicona para magdalenas o un molde de plástico para hacer hielo. La verdura finamente picada se presiona con las manos para reducir su volumen y se distribuye en los moldes. Luego, se vierte un poco de agua fría hervida en cada compartimento. Esto se puede hacer con una cuchara o con un hervidor.
Coloque los moldes en el congelador y déjelos reposar durante varias horas (mejor toda la noche). Los cubos deben congelarse bien, de lo contrario será difícil sacarlos del molde. Las hierbas congeladas en forma de cubos se sacuden en una bolsa o recipiente y se envían al congelador para su almacenamiento posterior.
Puré de acedera
Este método es similar al anterior, ya que también se utilizan moldes para hacer cubitos de hielo, pero aquí la acedera no se corta, sino que se tritura en una picadora de carne. El resultado es un puré acuoso de color verde intenso, que se coloca en los moldes y se envía al congelador inmediatamente, sin añadir agua. Después de varias horas, cuando las hierbas estén completamente congeladas, los cubitos de hielo se trasladan a bolsas o recipientes. Esta preparación será útil para hacer salsa de carne, sopa verde, diversas salsas y aderezos.
Congelación con mantequilla
La acedera congelada con mantequilla es una preparación exquisita para el invierno, ideal para sopa de hierbas, tortillas o pasteles. Todo lo que necesita para preparar cubitos de acedera con mantequilla en casa es mantequilla y hojas verdes finamente picadas.
- La mantequilla debe sacarse del refrigerador con anticipación y dejarse ablandar. Bajo ninguna circunstancia se debe derretir la mantequilla al fuego o en el microondas para acelerar el proceso, ya que es fácil dañar la estructura del producto. La mantequilla debe ablandarse de forma natural.
- En un bol hondo, coloque las hierbas finamente picadas y agregue la mantequilla. Mezcle la masa con una cuchara de madera hasta que quede homogénea.
- Distribuya la mezcla en los compartimentos de los moldes para hacer cubitos de hielo y congélela.
Los cubitos de acedera y mantequilla ya preparados se desprenden fácilmente de las paredes del molde. Se colocan en recipientes individuales y se utilizan en invierno para preparar sus platos favoritos.
Salchichas de acedera congeladas
Una de las mejores recetas para preparar acedera para el invierno es congelarla en forma de salchichas:
- Coloque las hojas cortadas en tiras en un colador y escáldelas durante 1 minuto. Si no quiere controlar el tiempo, puede guiarse por el color de las hojas. En cuanto las hierbas cambien de color, debe finalizar el tratamiento térmico.
- Retire el colador de la cacerola, deje escurrir el exceso de agua y enfríe las hierbas a temperatura ambiente.
- Corte el film transparente en varios trozos. Coloque las hierbas enfriadas en el centro del film, enróllelas en forma de salchicha y colóquelas en el congelador.
Para usar esta preparación, no es necesario desenrollar todo el film ni descongelar todas las hierbas. Basta con cortar la cantidad necesaria de la salchicha y devolver el resto a su lugar.
Almacenamiento en el refrigerador
Si no ha tenido tiempo de conseguir un congelador, puede considerar una de las formas de almacenar la acedera en el refrigerador.
En su propio jugo
Una excelente receta para preparar acedera sin agua, sal ni condimentos diversos, mediante tratamiento térmico:
- Varios frascos de vidrio esterilizados se llenan hasta el borde con hojas picadas.
- Los frascos se colocan en una bandeja metálica ancha que se llena con agua hasta que llegue a los hombros de los frascos.
- Se coloca el conjunto sobre la estufa y se calienta el agua hasta que hierva.
- Las hierbas, bajo la acción del agua hirviendo, liberarán jugo, se cocerán y se asentarán. Se agregan hojas frescas hasta que los frascos estén llenos.
Los frascos se cierran con tapas y se guardan en el refrigerador o en la despensa. Gracias a su propio jugo, la acedera en el frasco no se estropea y conserva la mayor parte de sus nutrientes.
Sal y agua hirviendo
Uno de los métodos más comunes para conservar la acedera es espolvorearla con sal. En el fondo de un frasco de vidrio limpio se vierte una capa de sal. Luego se coloca una capa de hierbas picadas y se vuelve a espolvorear con sal. Este proceso se repite hasta que el frasco esté completamente lleno de hierbas espolvoreadas con sal. Esta conserva se guarda con tapas de plástico en el refrigerador.
Al usar esta acedera, es importante no salar demasiado el plato, ya que la conserva ya contiene una cantidad significativa de sal.
Algunas amas de casa creen que la sal por sí sola no es suficiente y que la conserva durará más si se vierte agua hirviendo en el frasco. Este producto está listo para usar durante un año.
Agua fría
Una conserva muy simple y a la vez original que solo requiere acedera y agua fría. En un frasco limpio se colocan las hojas de la hierba, apisonándolas ligeramente para que quepan la mayor cantidad posible, y se vierte agua fría. Se tapa el frasco y se pone en el refrigerador. No se necesitan conservantes externos, ya que su función la realiza el ácido que liberan las hojas.
Sin embargo, congelar la acedera es la forma más simple y conveniente de conservar las hierbas para el invierno, ya que permite preservar todo el sabor y las propiedades beneficiosas de la planta. Antes de cocinar, el producto no requiere descongelación. Basta con sacar un par de cubos verdes de la bolsa o tomar un puñado de hojas del recipiente y echarlas en la olla.










¡Hay que escribir toda una epopeya! ¡Ponlo en el congelador y olvídate!