¿Se pueden congelar las sopas?: secretos, trucos y consejos
Congelar los primeros platos parece un ahorro de tiempo. Pero si se puede congelar la sopa para que no pierda su sabor ni sus propiedades beneficiosas — esa ya es otra cuestión. Lo principal es elegir correctamente la temperatura, el recipiente y también seleccionar una receta que conserve su sabor tras una exposición prolongada a bajas temperaturas.

¿Vale la pena congelar la sopa? — pros y contras
La falta de tiempo nos lleva a preparar productos semielaborados caseros. Todos estamos acostumbrados a congelar croquetas y carne, pero la congelación de primeros platos no es tan popular.
Ventajas de la congelación:
- almacenamiento prolongado;
- creación de una reserva de productos semielaborados caseros;
- ahorro de tiempo.
Entre las desventajas se encuentra el riesgo de perder las cualidades gustativas. Pero algunos pequeños secretos ayudarán a mitigar estos inconvenientes. También se considera un punto negativo la forma de almacenamiento. Los recipientes con sopa pueden ocupar mucho espacio, y están pensados para 1 o 2 porciones.
Cómo congelar la sopa
Una vez aclarado si se puede congelar la sopa en el congelador, podemos pasar al proceso en sí. Después de cocinar y enfriar completamente el primer plato, se vierte en porciones y luego se coloca en el congelador.
Algunos consejos:
- Creación de existencias. Se cocinan sopas varias veces, se come la mitad y la otra parte se congela. Poco a poco se acumula una reserva de varias opciones que se pueden sacar y comer en cualquier momento.
- Selección del recipiente. Es mejor congelar en porciones, pensando en 1 o 2 raciones. Hay que tener en cuenta que al congelarse, el líquido aumenta de volumen. Se prefiere el plástico. Se puede usar vidrio templado.
- Conservación del sabor. Con una congelación rápida, el plato prácticamente no pierde sus cualidades. Pero si el proceso lleva tiempo, la pérdida puede ser de hasta un 30% del sabor original. Por eso, al descongelar, se añade sal, hierbas frescas y jugo de limón.
No se deben congelar platos con abundante papa, ya que esta no soporta bien una congelación prolongada. Es más conveniente usar puré de papa o añadir no más de 3 o 4 unidades. Es obligatorio pegar una etiqueta, porque después de la congelación es difícil identificar el tipo de sopa que está en el recipiente.
Fecha de caducidad
La fecha de caducidad depende directamente del tipo de plato. El caldo a base de pescado conserva sus cualidades no más de 3 días. El caldo y la sopa espesa se conservan hasta 5 días. Si se dispone de un congelador especial, se puede congelar durante 3 meses, y el caldo magro hasta 5 o 6 meses.
¡Consejo! Vale la pena congelar en porciones pequeñas. Preferiblemente de 200 a 400 ml.
Para prolongar la vida útil de un plato congelado, es necesario recurrir a algunos trucos. Así, no se deben usar recipientes de vidrio, y se debe dar preferencia al plástico hermético. Es mejor usar un recipiente que también se utilice para calentar. Si una sopa ya se ha sacado y calentado después de congelarse, no se puede volver a congelar.
Cómo descongelar la sopa
Una descongelación adecuada permite conservar el sabor. Por ello, se debe sacar el recipiente con antelación para que se descongele cerca de las paredes. El contenido del recipiente se trasvasa a una olla y se calienta a fuego mínimo. No es necesario hervir, basta con calentar hasta una temperatura agradable.
¡Consejo! El microondas con función de descongelación rápida ayuda a alcanzar la temperatura deseada rápidamente, pero el sabor de la sopa se perderá significativamente.
Al primer plato descongelado se le puede añadir hierbas frescas, un poco de jugo de limón y sal. Al borsch se le añade ajo finamente picado y pimiento morrón para darle aroma. Al calentar en una olla, se puede añadir una hoja de laurel y hierbas secas.
¡Se puede congelar sopa en el congelador! Es un verdadero salvavidas para quienes no tienen tiempo para cocinar a diario. Se puede crear una reserva de diferentes sopas sin temor a que una parte de lo cocinado se eche a perder. Para que el plato no pierda calidad, es necesario congelar y descongelar correctamente, y utilizar trucos sencillos.



