Calabaza para gachas, pastel y sopa: elegimos la mejor en la tienda
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Para elegir una calabaza en la tienda, no basta con sopesar su tamaño en relación con el costo previsto del producto. Entre la diversidad de estas hortalizas se esconden ejemplares muy dulces y otros insípidos, y todos difieren en forma, color, tamaño y precio. Solo conociendo todos los secretos de la calabaza podrá tomar sin error del estante aquella que cumplirá plenamente con sus expectativas.

Según el uso
Antes de ir por una calabaza, debe decidir para qué la necesita, ya que para algunos platos se requieren frutos dulces como la miel, mientras que para otros son más adecuadas las hortalizas sin un dulzor pronunciado en su sabor. Y para encontrar una calabaza con semillas sabrosas, debe esforzarse especialmente.
Para preparar postres
Las calabazas más dulces son las de variedades moscada. La forma más fácil de distinguirlas es por su forma de bombilla o guitarra: cerca del pedúnculo comienza una parte del fruto bastante larga y estrecha, sin semillas. Todas las semillas se encuentran en el extremo opuesto de la hortaliza, en su parte ancha y redondeada. En las tiendas, la variedad más común es la 'Butternut', que justifica plenamente su nombre, ya que tiene una pulpa suave como la mantequilla y notas de nuez en su sabor.
La desventaja de estas calabazas es que pierden rápidamente su calidad gustativa. La cantidad máxima de azúcares se encuentra inmediatamente después de la cosecha. Luego, este indicador disminuye rápidamente, y ya a finales de diciembre los frutos pierden su atractivo para los compradores. Sin embargo, aproximadamente en esa época aparece en el mercado otro tipo de calabaza: la de fruto grande. También se pueden distinguir por su forma: redonda, ligeramente aplanada en la parte superior e inferior. Son menos dulces, pero igualmente sabrosas. La variedad más popular es la 'Hokkaido'.
Para platos de carne y aperitivos
Para que el dulzor no interfiera con la percepción de otros sabores, para preparar platos principales se utilizan frutos con pulpa de sabor neutro. Las calabazas de corteza dura poseen esta cualidad. Tienen forma ovoide y una cáscara muy gruesa, casi acorazada. En los estantes de las tiendas, desde finales de agosto hasta mediados de mayo, se pueden encontrar las más diversas variedades de esta calabaza.
Para semillas
En las calabazas destinadas a la preparación de platos, hay muy pocas semillas y, en la mayoría de los casos, no tienen un buen sabor. Por lo tanto, si su objetivo es disfrutar precisamente de ellas, no debe ir a la tienda, sino al mercado. En las huertas particulares se cultivan diferentes variedades de calabaza, cuya principal característica son las semillas grandes con una piel fina. Con un poco de suerte, incluso se puede encontrar un fruto con semillas desnudas: no es necesario pelarlas, ya que en la variedad 'Sin Cáscara' no se forma una cubierta dura en las semillas.
¿En qué más debe fijarse?
Antes de dirigirse a la caja con una calabaza, debe examinar cuidadosamente el fruto por todos lados. Esto ayudará a reducir el riesgo de adquirir un producto inadecuado.
Además, el fruto de la calabaza debe ser:
- Entero: al comprar una verdura cortada, existe el riesgo de que microorganismos patógenos hayan entrado en la pulpa, lo que posteriormente afectará negativamente a la salud.
- Pesado: si resulta que la calabaza pesa mucho más de lo que se podría suponer por su tamaño, significa que realmente es buena y jugosa.
- Pequeño: el peso óptimo de una calabaza no supera los 4–5 kg, ya que cuanto más grande es, más fibrosa es su pulpa. Además, es muy difícil usar un fruto demasiado grande antes de que se eche a perder.
Pedúnculo
La parte leñosa del tallo nadie la come, por lo que se presta poca atención al rabito. Sin embargo, es una parte importante de la calabaza, una especie de 'tapón' que protege al fruto de la entrada de infecciones. Si el rabito ha sido arrancado bruscamente y se ve la pulpa en su lugar, esa calabaza no se conservará más de una semana. También pueden entrar en el interior del fruto bacterias peligrosas para el ser humano, como la salmonela y la Escherichia coli. En definitiva, es mejor dejar en el mostrador un fruto sin rabito, aunque tenga buen aspecto y el precio sea atractivo.
Otro aspecto a tener en cuenta es el aspecto del pedúnculo. Debe estar seco, de un tono beige y duro al tacto. El color verde no indica que la calabaza esté fresca, sino que se ha recogido del huerto demasiado pronto, cuando aún no había adquirido el sabor y aroma adecuados. Los platos hechos con esta verdura no gustarán a nadie. Por cierto, la inmadurez de la calabaza es una de las razones por las que los vendedores astutos eliminan el rabito.
Cáscara
Lo principal que hay que recordar es que el color de la cáscara no tiene relación con el color de la pulpa. Incluso una calabaza de color naranja brillante por fuera puede resultar de un amarillo pálido por dentro. Por lo tanto, se elige el fruto por otras características:
- Presencia de una capa gris o blanca: es una cera natural producida por las plantas. Gracias a ella, las verduras y frutas se mantienen frescas y jugosas durante más tiempo.
- A la ausencia de manchas de putrefacción, ya que pueden ser un signo de antracnosis (una enfermedad fúngica que hace que la calabaza adquiera un sabor amargo desagradable). No obstante, las marcas de golpes, los arañazos superficiales y otros daños mecánicos menores en la cáscara son aceptables; aparecen durante el transporte y no afectan en absoluto a la calidad gustativa de los frutos, aunque reducen significativamente su vida útil.
- A las rayas uniformes (si las hay). Las rayas onduladas o torcidas indican que el equilibrio de nutrientes en el suelo donde creció la calabaza se vio alterado. Como consecuencia, los frutos pueden contener un alto nivel de nitratos.
También es importante prestar atención a la firmeza de la cáscara; no debe hundirse bajo la presión del dedo en ningún caso.
Color de la pulpa
El más bonito y también el más saludable es el naranja. Este color se debe a los carotenoides, sustancias que a veces se denominan vitaminas de la longevidad. Desafortunadamente, es imposible saber cómo es una calabaza por dentro sin cortarla. Solo queda confiar en la palabra del vendedor.
Elegir bien una calabaza no es complicado si se recuerdan las características distintivas de las diferentes variedades de esta hortaliza y se dedica el tiempo suficiente a inspeccionar el fruto. La presencia de podredumbre, moho, grietas profundas o la ausencia del tallo son razones de peso para rechazar la compra.








¡Gracias! Buen artículo.
Muy instructivo e interesante. ¡Gracias!
¡Usted no se imagina cuántas variedades de calabaza existen para diferentes ocasiones! Y no se trata solo del tamaño o del color.